Así habló la lectura constructiva
POR: IFASA.
Voy a hablarles de la lectura. Leer es, para unos la actividad para informarse, para otros es la actividad ideal para invertir su tiempo libre, para nosotros los que cultivamos y adquirimos conocimiento a través de la lectura es una actividad indispensable, importante, amiga e incondicional, que a veces se convierte en un trabajo arduo al que le sacamos el máximo provecho al cumplir con las exigencias rutinarias de nuestra actividad para poder alcanzar los logros proyectados. Leer es hablar con otro que no está, leer es interactuar con universos espaciales y temporales ajenos al nuestro, pues la lectura crea perspectivas diversas del mundo, aunque sea para destruir las perspectivas dominantes que poseemos. Leer es escuchar silenciosamente, es viajar sin movernos, es pensar con esfuerzo lo escrito. Leer y escribir se relacionan recíprocamente puesto que quien lee escribe para sí por medio de la interpretación lo que el texto le deja; además, un buen lector perfecciona su escritura, enriquece su vocabulario y sus modos de leer simultánea y constantemente, pero algunas veces cuando no poseemos la práctica y desconocemos algunas técnicas leemos y leemos y no sabemos escuchar lo que nos dice el texto, Cuando leemos textos tan exigentes y comprometidos, esto hace que nuestra paciencia se colme y nuestro interés en la información que nos ofrece ese texto se pierda, lo cual lleva a la ignorancia “felicidad”; que se da cuando leemos por obligación y no a conciencia lo que no representa el ejercicio de leer .
Me referiré a unos escritos hace años por algunos autores de renombre, Así habló el Zaratustra, la poesía, sobre la lectura. en los que, las lecturas, todas hablan del buen leer, el compromiso, la dedicación, el trabajo que nos da poder comprender, dos más que las otras, una un poco más confusa, la otra todo un juego de representamenes que obligan al intérprete a descifrar lo representado y así poder comprender la información que nos da el autor. Cuando leemos algo que nos gusta, siempre hay un estilo que preferimos, sea porque nos agrada lo que dice o simplemente el tema abordado nos cautiva, pero en su totalidad son lecturas fáciles, orientadas hacia la enseñanza que obtenemos en planteles educativos convencionales.
Yo jamás escuché a mis profesores hablar de Nietzsche, Estanislado Zuleta, Jorge Borges o Ricardo Piglia, entre otros. Cuando nos topamos con lecturas como las de los autores anteriormente referidos, no sabemos qué hacer, se nos nubla la mente y nos ocurre lo dicho en el primer párrafo. Si hablamos como Nietzsche, enseñamos como Jorge Borges y veneramos como Zuleta, para el mundo contemporáneo infestado de la doctrina de la lectura facilista, seriamos catalogados como locos, anticuados y quizás hasta seríamos objeto de burla para el común de la gente y objetivo militar de algunos estados por contribuir a que la ignorancia y falta de escritura se acabe, calle 13 dice “no hay nada más peligroso que un ignorante mal informado con poder”, yo digo, es cierto, pero cuando una persona “feliz” empieza a darse cuenta de dónde está, cómo se encuentra estructurado todo, se empieza a cuestionar , ¿Qué hago?, ¿Por qué?, ¿Para qué?, ¿Cómo?, etc. Su “felicidad” se acaba y empieza a alejarse de todo lo que le impide alcanzar el conocimiento, ese conocimiento que obtenemos por medio de la lectura, pero la lectura difícil, es la que nos cuesta, la que nos pone a pensar ,y es esa, a la que cada vez que volvemos nos aporta algo nuevo, aunque cada vez que volvamos tengamos un léxico más amplio y hayamos devorado muchos libros, esa clase de lectura siempre nos dará algo nuevo en que pensar, en que cuestionarnos, son muy ricas y difíciles por eso el conocimiento no se obtiene jugando la PES o en la XBOX.
Leer es un arduo trabajo que llevamos a cabo cuando la disciplina que se necesita se da, cuando dejamos de lado el afán y le damos tiempo a nuestro razonamiento de que crezca, conozca y se desarrolle ; La lectura como forma de aprender es esencial y práctica, aunque más difícil. Muchos decimos ¿para qué pensarlo si creemos entender sin escuchar, sino simplemente imponiendo los pensamientos y las ideas preconcebidas que me han sido legadas imprimiendolas sobre los pasajes leídos?, debemos saber que cada autor tiene su estilo. Cada autor es un estilo diferente. No hay código común como dice Zuleta, hay que crearlo, hay que dejar que la relación texto-lector cree ese código. Debemos de lograr crear ese código para poder empezar a comprender sus términos y llegar a lo que nos quiere expresar el texto. Nietzsche dice: “de todo lo escrito yo amo solo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe tú con tu sangre: y te darás cuenta de que la sangre es espíritu”, leer a lo largo del tiempo no solo modifica el escribir sino que también el pensar, la sangre es espíritu: porque tú escribes lo que piensas, lo que sientes, lo que admiras, lo que opinas.
Ahora pensemos cuántos tipos de lectura existen, tal vez pensaran que muchos como nos enseñaron en el colegio pero no, estos grandes personajes del lenguaje nos dividen la lectura en dos, simples y concretas: la lectura quisquillosa y la facilista, la quisquillosa es la que nos aporta y enseña la otra solo va orientada al gran público.
La lectura es una forma de recordar algo, no de descubrir según Bradley “uno de los efectos de la poesía debe ser darnos la impresión, no de descubrir algo nuevo, sino de recordar algo olvidado. Cuando leemos un buen poema pensamos que también nosotros hubiéramos podido escribirlo; que ese poema pre existía en nosotros”
Las metáforas son formas de representar un objeto más estético, pero cuando escuchamos la palabra luna, nos hacemos en nuestra mente la imagen de una cosa amarilla, resplandeciente, circular, otras veces tiene la forma de un arco, otras veces crece y decrece, alguien pero no sabemos quién le dio el nombre a ese objeto en distintos idiomas, Debido a que el lenguaje se aleja de la realidad, el lenguaje no expresa realidad, las cosas existen solo hay que descubrirlas.
Nietzsche es sin duda uno de los autores que más provoca el arte de la buena lectura, su estilo, el significado que le da a cada término y su estilo en el uso del lenguaje, ese lenguaje propio que pocos hablan y por eso hay tanto desentendimiento hacia él, no témenos la culpa, hemos sido criados en un ambiente de afán y facilismo y alejarse de eso no es tan fácil como decirlo, requiere de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación.
Todo lo trabajado en ocasiones nos podría obnubilar pero como leer es trabajar, eso es lo que debemos hacer con este texto, trabajarlo y recurrir a los sub códigos que utilizo para que puedan comprender lo que les quiero decir.
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