Aristóteles y Maquiavelo sobre la moral y la política

 Por: DDEYT


Las posturas de Aristóteles y Maquiavelo, frente a la moral y la política, son indiscutiblemente diferentes. El primero, se muestra más como un ideal ilusorio. El segundo, acercándose más al accionar bien a la hora de gobernar, no está completamente fuera de una idea surrealista.

Aristóteles nos habla de una bella relación entre moral, o valores del alma, y la política, por medio de un sentimiento unificante al que llama amistad. Nos dice que el fin particular y el fin de la polis es alcanzar la felicidad, por lo tanto, si los habitantes de la polis son felices y mantienen el sentimiento de amistad activo en sus relaciones, la polis será feliz en consecuencia. La utopía que nos presenta, de una comunidad en la que todos son felices y amigos resulta romántico y encantador a los ojos de un soñador, sin embargo, trayendo esto a la realidad, pienso que Aristóteles no tiene en cuenta lo que yo llamo “la variable de la felicidad”. Indiscutiblemente el accionar diario del ser humano es alcanzar algún tipo de mérito que nos de felicidad, pero ¿qué es esa felicidad para cada quién? Y ¿la felicidad particular es, dentro del obrar y vivir bien, un aporte a la felicidad de la polis?

Por otro lado, Maquiavelo, separa la felicidad particular de la felicidad de la polis. Nos expone un modelo de gobernador “ideal” para mantener el orden y la felicidad, uno que debe ser sabio, prudente, y sobre todo aparentar un seguimiento impecable de la moral religiosa, pero manteniendo como primordial el bien de la ciudad; en este sentido, nos dice que para mantener a una polis feliz, es totalmente necesario que el príncipe se olvide de la salvación de su propia alma, es decir, de su propia felicidad. Para Maquiavelo, siempre va a estar por encima de todo la felicidad de la polis, por lo que el príncipe prudente y sabio se vuelve insuficiente para alcanzar este propósito, es entonces necesario que, a su muerte, el príncipe deje orden para que la ciudad se mantenga. Maquiavelo se acerca a un ideal político que es difícil de conseguir, y si lo traemos a la actualidad, son pocos los gobernadores que no aprovechan el poder para su propio beneficio e incluso dejan al estado en caos al salir de su gobierno.

A raíz de lo antes expuesto, podemos afirmar que, aunque las dos corrientes de pensamiento resultan ser diferentes y contrastantes, las dos son ideales de la vida en sociedad que, de cierta manera, despiertan la reflexión de nuestros gobiernos actuales.



Bibliografía: 

Grimmer, L. S., & Lombardía, F. N. (2013). Política y ética en Aristóteles y Maquiavelo: un contrapunto para pensar la felicidad política. Anacronismo e Irrupción, 3(4), 1-27.

 

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